En el castillo tenemos unos invitados muy especiales en estos días de verano, se trata de unos cernícalos que han anidado en una de las saeteras de la fachada principal, reaprovechando el lugar donde antes anidaba una lechuza.
Les hemos ido siguiendo estos días y tomando fotografía que ahora os mostramos. Los primeros días apenas se les veía.

Han crecido muy rápido, tienen alas largas de color bermejo con manchas negras, y una larga cola muy característica. Que es de color gris por la parte superior y de borde redondeado y negro.
Los cernícalos suelen hacer sus nidos en grietas de rocas o edificios, tal es así, que no es la primera vez que anidan en el castillo. En el campo es común verlos cuando cazan, ya que el cernícalo permanece en vuelo estacionario, casi inmóvil, entre 10 y 20 metros de altura sobre el terreno, esperando avistar alguna presa. Según hemos podido leer, a esta acción se le denomina: cerner. Cuando aparece su presa, se precipita en picado hacia ella.
Esta intuimos que es la madre, que campa a sus anchas por los alrededores del castillo. En esta fotografía parece estar posando para nosotros en lo alto de la muralla.


